viernes, 21 de agosto de 2015

Futuro de la digitalización en el mundo editorial se abordará en conferencia en la Biblioteca Nacional

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Las publicaciones digitales afectan a todas las áreas de la sociedad vinculadas al libro: empresas, editoriales y bibliotecas

Este 24 de agosto, a las 10:00 am, en la Sala Amábilis Cordero, ubicada en el nivel AP-4 del Cuerpo de los Servicios de la Biblioteca Nacional, se dictará la conferencia Digitalización en el mundo editorial del Dr. Harald Henzler, conferencista invitado por la Biblioteca del Goethe-Institut, a través de la Oficina Cultural de la Embajada de Alemania acreditada en la República Bolivariana de Venezuela. 

En la conferencia se abordarán las siguientes temáticas: cómo las publicaciones digitales afectan a todas las áreas de la sociedad vinculadas al libro: empresas, editoriales y bibliotecas; cómo la digitalización incide en el comportamiento del usuario o cliente; y cómo las ofertas digitales se pueden vincular con las ofertas tradicionales, además de los desarrollos futuros de la digitalización.

El Dr. Henzler posee más de diez años de experiencia en el desarrollo de servicios digitales, bancos de datos, aplicaciones, portales y libros. En 2012, fundó Smart Digits GmbH, una empresa de asesoramiento sobre digitalización. En 2013, co-fundó Flipintu, plataforma de recomendaciones de lecturas para docentes, en el Área de Edición, de la Universidad de Múnich. Ha realizado capacitaciones sobre publicaciones digitales en los Institutos Goethe de India, Hungría y Brasil.

La invitación es para todos aquellos que laboran en los entes relacionados a la Plataforma del Libro, y al público interesado en conocer la digitalización del mundo editorial y sus proyecciones a futuro.

Prensa IABN

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domingo, 9 de agosto de 2015

Humberto Márquez: Literatura y periodismo 7... La República del Este

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Aunque la literatura y el periodismo se entrelazaban desde tiempos seculares, durante muchos años funcionaron separados, cada uno por su lado, por eso vale la pena recordar experiencias como la del bar La Cueva, en Barranquilla, donde se reunía García Márquez con sus amigotes costeños entre los cuales destacaba Álvaro Cepeda Samudio quien, a pesar de ser creativo de una empresa cervecera, siempre fue asiduo a la literatura. En La Cueva confluían periodistas y literatos, muchos de ellos fundidos en ambos oficios, como el propio Gabo, quien trabajaba en el periódico y ya había publicado cuentos en las páginas literarias. Mientras tanto, en Venezuela ocurrían movimientos parecidos: Sardio, El Techo de la Ballena, Tabla Redonda y otros, que luego de sus respectivas divisiones y/o separaciones confluyeron con la izquierda guerrillera derrotada de los años sesenta, en la calle Real de Sabana Grande y sus alrededores.

“El Vagavagar”, como decía Denzil Romero, comenzaba en el Gato Pescador de Cachi, un húngaro alcoholizado que preparaba un Gulasch delicioso, el Tic-Tac de Susi, una cariñosa alemana que nos alcahueteaba todo, el Chicken Bar BQ, La Vesubiana y El Viñedo, pero la parranda activa, donde el periodismo y la literatura pululaban por las mesas y subían como el humo de los cigarrillos, era en el Triángulo de Las Bermudas formado por El Franco’s, El Vecchio Mulino y El Camilo`s aunque, ciertamente, era un cuadrilátero, porque la Bajada era el llegadero después que cerraban los demás. De la vieja guardia Caupolicán Ovalles, presidente de la República del Este, Adriano González León, Salvador Garmendia, Orlando Araujo, Denzil, Ludovico Silva, Baica Dávalos, Ángel Eduardo Acevedo, El Chino Valera, Miyó Vestrini, Mary Ferrero, Daniel González “Papote”, William Osuna, Sael Ibáñez, Gabriel Jiménez Emán, Luis Sutherland y quién sabe cuántos he dejado en el olvido.

De la banda nuestra recuerdo, de los jóvenes, a mi compañero sempiterno Nelson Dávila, pero en lo que se refiere a nuestro tema recuerdo a Carlos Moros, un brillante periodista y escritor de cuentos que murió en plena cobertura de la explosión de Tacoa. Pero antes de que se acabe el espacio quería referirme a que allí convivieron el periodismo y la literatura como peces en el agua, la crónica diaria se ejercía en una literatura oral que muchos no recordaremos, pero que quedó eternizada en las miles de servilletas que se escribieron durante todas aquellas noches.

Allí todos nos caíamos a embuste y será por eso que Papote está armando el segundo congreso de los embusteros, a finales de noviembre. Pero ese tema quedará para una próxima entrega.

Ciudad Ccs

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sábado, 8 de agosto de 2015

Conversaron sobre historias de fantasmas en la Biblioteca Nacional

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En la sala de Libros Raros y Manuscritos
Los cuentos de fantasmas tienen que ver con la historia y con lo que somos


Ayer martes, en horas de la mañana, en la sala de Libros Raros y Manuscritos de la BN, se realizó Fantasmas, Muertos y Aparecidos de Caracas, conversatorio que contó con la participación de la psicóloga Alvarado Cabrera y la asistencia entusiasta de un público interesado en lo sobrenatural, en esa historia de Caracas que todavía está por escribirse.

Danaee Alvarado manifestó: “En psicología nos dicen que los fantasmas son experiencias que tienen que ver con alucinaciones y estados de la percepción alterados. Son vistas con recelo. Durante mi investigación, descubrí que son parte de mi historia, de lo que somos. Encontré mucha bibliografía dispersa; hay interesantes historias de fantasmas en Caracas”.

En aquella Caracas donde no había llegado la luz eléctrica, “era más sencillo que se camuflagearan los amantes furtivos con sus sábanas blancas dando miedo en la calle, de ahí la leyenda de la Sayona. Historias de amores clandestinos que se disfrazaron de cuentos de fantasmas. Sin embargo, sí hay fantasmas…”, dice riendo Alvarado.

Renny Rangel, administrador de la página digital La Caracas de Ayer, habló del Enano de la Catedral y del Carretón de la Trinidad, que venía desde el Hospital Vargas y atravesaba toda la zona, “en las noches de neblina dicen que se escuchaba un escándalo, con unas luces, pero que no se veían los caballos, sino un bulto con cachos, y olía a azufre”.

María de la Luz Mendoza, jefa de División de la BN, acotó: “Efectivamente en el Foro Libertador hay presencias fantasmales. A mí me tocó trabajar en la casita de Santaella, actual casa de Teresa de la Parra. Arriba hay unos baños hermosos con aljibes. En la hora del almuerzo, escuchábamos clarito el agua que caía de alguien que se bañaba; y quien cuidaba la casa, decía ver a una dama que bajaba la escalera, pero no se veían sus pies”.

Alimentados por la angustia que genera la expectativa de escuchar un verdadero cuento de fantasmas, la audiencia decidió poner las sillas en círculo, y Manuel Decam, investigador,  contó dos historias que sucedieron en 2010 luego de la inundación del sótano 4.

“Un colega trabajador, me contó que estando de guardia, bajó a las 11:00 pm al cajero que estaba en el AP-1, y sorprendentemente se detuvo el ascensor en AP-2, e ingresó una monja, -en la mente de este señor no hay pensamiento de fantasmas, sencillamente le pareció extraño- al llegar al AP-1 se bajó del ascensor y no supo más de ella”, dijo Decam.

Y la otra historia, continuó: “Uno de los choferes de VIVE, a eso de las 10:30 pm, subió  a a  la cocina, y vio a una señora vestida de blanco que se paseaba por las oficinas. Le extrañó, avisó a la Oficina de Seguridad para que revisaran las cámaras pero no la encontraron; a su regreso, la vio ir hacia la fachada principal, avisó, no la consiguieron…”

Fueron tantas las historias que se acordó hacer un segundo encuentro este jueves 6 a las 2:00pm, en la sala de Libros Raros y Manuscritos.

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Texto: Manuela Montilla / Fotos: Ronald Montaño
Prensa IABN

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domingo, 2 de agosto de 2015

Miguel A. Jaimes: Medidas

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La Mucuy

            Las libras eran las medidas de los abuelos. Así como los quintales, las fanegas y las arrobas. En las casas de ambientadas bodeguitas se hablaba a diario de aquellas medidas poco usuales ahora para muchos de nosotros, quienes hasta el peso de los sueños logramos perder.

            Don Nencho fue un guía; pesaba las cosas que compraba con el tanteo de sus dedos; también hacía favores a inoportunos compradores quienes ganaban cualquiera de las cosas ofrecidas por los caminos. Sostenía la fuerza de los pesados fardos diciéndoles: “Esto es tanto, su peso es tal”. Así todos se acostumbraron a usar medidas que sentían colgadas en sus brazos. Hombres, mujeres y niños por igual.

            Hasta para caminar sabían la distancia por lo duro de sus pasos, fuerza, subidas y bajadas. Indivisos caminos estaban inundados de tierras, barros y muchas piedras e inmensas rocas.

            Recorridos diarios por leguas de caminos. Una legua representaba 5.572,70 metros y también se medía por lo que un hombre caminando o montado sobre un caballo podían andar en una hora.

            Una fanega equivalía a 50 kilos; sobre todo eran destinadas para el peso del maíz blanquito o el amarillo que para los años de 1940 tenían un costo de apenitas —decían los viejos— diez bolívares.

            Una libra eran 450 gramos y la misma era utilizada para comprar una mantequilla criolla medio blanquita que venía envuelta en hojas de frailejón. Se colocaba a hervir leche, había que esperar a que soltara el hervor; después se colocaba de un día para otro en lo alto, pero primero se le sacaba la crema, la cual se batía muchísimo hasta que salía la mantequilla en ramas.

            También estaban los fardos de paja, normalmente de dimensiones de medio por un metro de 18 kilitos. Algunas cosas venían envueltas en ese papel grueso conocido como paca.

            Una cuenta de pan eran cien unidades de bolitas dulces. Banquete o francés se pedía para los funerales. Una gruesa eran doce docenas, ciento cuarenta y cuatro unidades. Una arroba once kilos y medio, veinticinco libras. Una terca cuatrocientos gramos. La pinta un poquito más de medio litro y la milla 1.609 metros.

Dr. Miguel A. Jaimes N.
www.geopoliticapetrolera.com.ve
lamucuyandina@gmail.com
@migueljaimes2
Skipe: migueljaimes70

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domingo, 26 de julio de 2015

Laura Antillano: leer el país

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Con el lema “Leer el país” se lanza este año la Feria del Libro de Caracas, organizada y promovida por Fundarte, entidad cultural de la Alcaldía de Libertador.

Los homenajeados este año serán César Rengifo y Juan Liscano, dramaturgo y artista plástico el primero, poeta e investigador cultural el segundo, ambos ampliamente conocidos en la historia del país correspondiente al siglo XX, y de ambos se cumplen 100 años de su nacimiento. Bajo su ala se llevarán a cabo una serie de actividades que, como de costumbre, incluyen todo tipo de público, o mejor dicho, público de muchas edades y estratos, interesados en la trama cultural.

Uno de los asuntos más llamativos es el del recorrido por las revistas culturales que han hecho historia en Venezuela (sobre todo las del interior del país), y que es programado por el equipo del poeta Freddy Ñáñez, del editor Kelvin Malavé, y de todos sus seguidores, incluido el escritor Antonio Trujillo, director de la Revista Nacional de Cultura, quien lleva la batuta en estas invenciones.

La idea del enunciado “Leer el país” revisa la posibilidad de escoger autores de cada región acerca de los cuales se hablará recordando sus obras y tomándolas como paradigmas de los lugares desde donde escribieron: Andrés Bello en Caracas, Ramos Sucre y Andrés Eloy Blanco en Cumaná, Gustavo Pereira en Oriente, José Rafael Pocaterra en Carabobo o Ana Enriqueta Terán en Trujillo. Gente de todo el país se moviliza a la Feria para ese recuento en homenaje, lo cual implica una lectura desde la escritura de quienes han establecido un nexo real con sus espacios territoriales nativos.

Entre las novedades en esta Feria hay dos piezas de César Rengifo: Volcanes sobre el Mapocho y Una medalla para las conejitas; de Luis Britto García, Me río del mundo; y por supuesto veremos los libros ganadores del Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca 2014, como es costumbre en ese certamen.

La verdad, nos entusiasma saber de 100 editoriales que expondrán su producción en el parque Los Caobos y todo lo que conlleva la Feria, donde la música y los eventos escénicos sirven de marco para foros y encuentros de diálogo sano sobre asuntos que nos interesan.

Siempre hay novedades, gente por conocer, momentos agradables entre amigos, y se anuncia trasladar la Librería-Café El Techo de la Ballena a los espacios de la Feria, lo cual será una agradable curiosidad.

Los poetas harán su romería, los cuentacuentos definirán nuevas historias, la danza y la música pondrán su parte y en ese espacio cálido nos reencontraremos en términos fraternos con nuestros semejantes.

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sábado, 25 de julio de 2015

Feria del Libro de Caracas: escritores conversaron sobre el libro, la lectura y la escritura. +Videos

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Este viernes, en el marco de la VI Feria del Libro de Caracas, la cual arrancó con todo en los espacios del Parque Los Caobos y la Plaza de los Museos, 8 escritores de amplia trayectoria se reunieron en la sala César Rengifo para conversar en torno al tema de la lectura y la escritura.

La actividad, contó con la presencia de los escritores Gilberto Merchán, José Jesús Villa Pelayo, Lourdes Manrique, Gerónimo Pérez Rescaniere, Eloy Reverón, Rocío Navarro, Alejandra Segovia y Ximena Benítez. Asimismo, el conversatorio fue moderado por la investigadora y promotora cultural Ángela Rizzo, en un espacio creado y recreado por los amigos y colaboradores de la revista Altagracia, de la Biblioteca Nacional.

El conversatorio, además contó con la participación de un nutrido público mañanero que por más de hora y media aprovechó el cónclave literario para acercarse al mundo mágico de los libros, la lectura y la escritura. Porque, como bien lo dice Cristal Colmenares del diario Ciudad Ccs, lo que se inauguró ayer en ese punto de la ciudad, constituye un “mundo mágico y natural donde la población infantil y adulta puede reír, pintar, cantar, bailar y leer”.

Durante el intercambio de experiencias, tanto el público asistente como los propios escritores, pudieron constatar tanto la diversidad de las obras comentadas como la fuerte tendencia hacia la hibridez o fusión de los distintos géneros literarios, los cuales abarcaron desde la crónica, la narrativa, hasta el ensayo histórico y la poesía. En el aniversario 232 del nacimiento del Libertador, y en la víspera del aniversario de su cuna, Caracas, esta degeneración en lo híbrido recordó las palabras de Bolívar, cuando en una lúcida reflexión sobre nuestra identidad, sentenció que no éramos ni gringos ni europeos, sino un “compuesto” de África y América.

El encuentro, finalizó con un recital de poesía en honor al escritor y poeta J.J. Villa Pelayo, quien se hizo merecedor del Premio Nacional de Literatura Stefanía Mosca 2015, mención poesía. A los poemas recitados por Alejandra Segovia, Ximena Benítez y Rocío Navarro, siguió un solo de flauta de esta última, el cual sirvió como cierre del evento y para atraer a más lectores hacia el mágico mundo de las letras.

La invitación es para que la gente de Caracas y del resto del país ―y de otras tierras― que este de paso por el Valle, se llegue hasta los espacios de la Plaza de los Museos, donde serán recibidos por 90 estands, 112 editoriales y toda una variedad de actividades para todas las edades y gustos, en una nueva fiesta cultural dedicada esta vez a la venezolanidad y que propone, “leer al país”.


Por Amaury González V.
Videos: Eloy Reverón
Foto: Ciudad Ccs

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viernes, 17 de julio de 2015

Escritores rememoraron su encuentro con el libro y la lectura en la Biblioteca Nacional. +Fotos

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17 Jul. Ágora Cultural.- Este jueves, la sala Hugo Chávez de la Biblioteca Nacional fue el escenario donde tres escritores de dilatada trayectoria compartieron sus experiencias con los libros y la lectura, y la posterior aventura de convertirse en escritores.

En esta oportunidad, el conversatorio coincidió con el 182º aniversario de la Biblioteca, el recinto depositario de memoria más importante de la ciudad, y contó con la participación de las escritoras (es) Rocío Navarro, José Jesús Villa Pelayo y Rosa Elena Pérez Mendoza.

La actividad contó con la moderación de la investigadora y promotora de lectura Ángela Rizzo, quien dio inicio a la actividad recordando que los conversatorios con escritores en torno a la lectura comenzaron el pasado mes de abril, a propósito del Día del libro y del idioma y en el marco de la exposición Joyas de la Biblioteca Nacional.

“¿Así como vamos al cine y nos quedamos dos horas viendo una película que no nos deja nada, por qué no ir a escuchar libros, la lectura pública de un libro?”, planteó la poeta Rocío Navarro al inicio de su intervención, en la cual rememoró las primeras lecturas de la infancia que la abrieron al universo literario, entre las cuales se contaron textos de Joshep Conrad, los cuentos de Oscar Wilde en dibujos animados que transmitió alguna vez VTV y El principito, entre otros.

Para Navarro, la curiosidad es importante, lo que te atrae de la vida. Ese camino la  llevaría a interesarse por la mitología griega y, poco a poco, a incursionar en la escritura. “Yo estoy de acuerdo con lo que dice mi amiga Ximena Benítez: uno escribe por necesidad, angustia, fibrilación mental…”, señaló. Asimismo, la autora de Aljibe y Puertas abiertas, quien además hace parte de un grupo literario que trabaja con las comunidades, manifestó su interés por definir estrategias creativas para la promoción del libro y la lectura.

Por su parte, el poeta, escritor y productor radial, José Jesús Villa Pelayo, recordó que los autores que se leían en su hogar eran de lengua anglosajona, y que estos se conjugaron con obras como Las mil y una noches, produciéndose así un acercamiento entre Oriente y Occidente. Planteando la idea de que somos criollos universales, Villa Pelayo señaló que “un escritor siempre tiene sus fuentes en la mente, el alma y el espíritu, y son esos escritores que hemos leído a lo largo de la vida”.

“Es magia lo que se hace cuando se escribe”

El productor del programa “Los enigmas del poder” (RNV), evocó una infancia catalizada por el lenguaje político, dado que su madre trabajó muchos años en el extinto Congreso, y su padre solía traer libros de la antigua URSS. Villa Pelayo, aseguró haber conocido a todos los presidentes de la República y haber crecido en un mundo medieval, entiéndase sin separación entre Fe y la filosofía. Es por todo esto, que sus lecturas incluyeron desde el principio a Andrés Eloy Blanco, la Biblia y el Manifiesto comunista.

Vino el turno de la Escritora, editora y profesora Rosa Elena Pérez Mendoza, quien inició su intervención relatando como su padre sufrió la persecución política de Raúl Leoni, situación que lo llevaría al exilio forzado en Chile, país desde el cual empezaría un intercambio epistolar con su madre. La escritora pudo conocer estas palabras y de inmediato la precipitarían al mundo de las letras. “Mi vida como escritora fue marcada por esa impronta”, dijo.

Respecto a su inicios con la lectura, Pérez rememoró su encuentro con El principito, Miguel Strogoff y Mafalda. Durante ese camino, iniciaría una relación con los diarios, relatos que le permitieron viajar espiritualmente. “También estaban las enciclopedias y la palabra escrita en la familia”, agregó. La también cronista, recordó la lectura de una tarjeta en la cual se le explicaba por qué llevaba su nombre, el cual era el mismo de su madre, quien fuera militante comunista. “Existe una carga genética que nos impele hacia la literatura”, destacó.

Seguidamente, los escritores realizaron las lecturas de algunos pasajes de sus obras, las cuales incluyeron la poesía de Navarro, las divertidas crónicas de Pérez y el poema “frágiles dedos”, recitado de memoria por Villa Pelayo.

Por momentos, y a partir de una reflexión hecha por el historiador Eloy Reverón acerca de la crónica como “género degenerado”, la historia y la obra de Enrique Bernardo Núñez, si dio un intercambio prometedor sobre lo que se llamó “Transliteratura” o “Literatura transmoderna”.

Estos conversatorios sobre el libro y la lectura se iniciaron el pasado mes de abril, y han contado con la participación de escritores como Laura de Rocca, Gerónimo Pérez Rescaniere, Libeslay Bermúdez y Gilberto Merchán.




Texo y fotos: Amaury González V.

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