El pasado Agosto, en días previos al aniversairo del nacimiento de Gustavo Cerati, el diario porteño El Clarín publicó un fragmento de la biografía realizada sobre el famoso rockero por el periodista Juan Morris, en donde se recrean las horas previas al accidente cerebrovascular que sufriría el cantautor, después del extraordinario concierto realizado en el campus de la Universidad Simón Bolivar, en Caracas, el 15 de mayo de 2010.
El trabajo de Morris se titula "Cerati: La Biografía", y salió a la luz el pasado 11 de agosto, en el aniversario 56 del ex líder de Soda Stereo
Adrián Taverna, sonidista quien fuera amigo cercano de Cerati, fue quien brindó el testimonio de lo sucedido esa noche a Morris.
A continuación, el relato de Taverna reflejado en la biografía:
"Media hora antes había terminado el último show del tour de Fuerza natural por Latinoamérica y Estados Unidos. Gustavo estaba contento y agotado, empezando a relajarse después de un mes y medio de aviones, hoteles, fiestas y conciertos. Había sido una de esas noches en las que todo salía bien: el campus de la Universidad Simón Bolívar de Caracas estaba lleno y la banda había sonado como un organismo vivo y poderoso. Después de comer con el resto del equipo en una de las carpas montadas detrás del escenario, el sonidista Adrián Taverna y el guitarrista Richard Coleman acababan de entrar a su camarín para charlar un rato. Eran sus más viejos amigos, se conocían desde comienzos de los ‘80, antes de que Soda Stereo grabara su primer disco. Cuando terminaban los conciertos, Taverna solía pasar un rato por su camarín para hablar sobre cómo había salido todo. Era una especie de ritual. (...)
Hacía calor. Era una noche espesa en Caracas. En el camarín había un espejo, luces ambientales, dos sillones blancos, unas sillas de plástico y una mesa con frutas, botellitas de agua y latas de cerveza. El lugar estaba en un pequeño valle rodeado de montañas. Durante el show, varias nubes habían invadido el escenario dejando a la banda a ciegas. (...)
Afuera del camarín general estaba lleno de gente y Taverna encontró al resto de la banda organizando la foto grupal que sacaban cuando terminaban algún tramo de la gira. Fernando Samalea, el baterista, estaba trepado a una silla de plástico, acomodando la cámara arriba de un mueble para que disparara en automático. Mientras se amontonaban según las indicaciones de Samalea, se dieron cuenta de que faltaba Gustavo y alguien le gritó que fuera, que sólo faltaba él.
Gustavo apareció a último momento y se paró atrás de Taverna. El primer disparo de la cámara salió sin flash, así que Samalea pidió que nadie se moviera y se volvió a subir a la silla para reprogramarla. Taverna se dio vuelta para decirle algo a Gustavo y lo vio pálido, con los ojos desorbitados.
–¿Te sentís bien? –le preguntó.
Gustavo abrió la boca para contestarle, pero no acertó a decirle nada. Fue como si los músculos de su mandíbula no encontraran las palabras. Entonces la cámara disparó su flash y todo el equipo quedó registrado en la última foto de la gira. A su alrededor el grupo se empezó dispersar y Gustavo caminó confundido hacia su camarín.
Mientras lo veía alejarse, Taverna le pidió a Bernaudo que lo acompañara a ver qué le pasaba. Cuando entraron, Gustavo estaba tirado en el sillón, con el saco a un costado, la camisa desabrochada y la boca entreabierta. Pensaron que tenía un pico de presión o que tal vez le había dado un infarto. Bernaudo corrió a buscar a los paramédicos y al ratito volvió con dos chicos que no tendrían más de viente años y que al ver a Gustavo Cerati descompensado no supieron qué hacer. Charly Michel, el kinesiólogo que viajaba con el equipo, revisó qué remedios tenían los paramédicos en sus bolsos y les pidió que fueran a buscar la camilla. Gustavo se podía mover pero estaba como abrumado, lento, y no podía hablar. (...)
Pasó casi una hora hasta que lograron desalojar completamente el lugar: no querían que la descompensación se convirtiera en noticia. Un rato más tarde, dentro de la ambulancia, mientras atravesaban los suburbios residenciales de Caracas a la medianoche, Gustavo todavía parecía estar experimentando cómo el software de su conciencia se enrarecía: estaba acostado en la camilla con los ojos abiertos pero con la mirada perdida.
Dejaron atrás una zona industrial con fábricas, concesionarias de autos y un bingo abandonado antes de llegar al Centro Médico Docente La Trinidad. Cuando bajaron la camilla en la entrada del sector de Emergencias, se encontraron con que los pasillos estaban a oscuras: se había cortado la luz. Mientras avanzaban se cruzaron con una enfermera que les dijo que el grupo electrógeno del hospital sólo funcionaba para la terapia intensiva y los quirófanos, así que volvieron a cargarlo en la ambulancia y lo llevaron hasta otro centro de estudios de la ciudad para que lo atendieran.
Una hora después, cuando terminaron de hacerle los exámenes, lo volvieron a trasladar a La Trinidad. Ya había vuelto la luz y lo dejaron unas horas en observación en la guardia, pero como no presentaba ninguna mejoría ni los médicos tenían un diagnóstico de su estado, a eso de las cuatro de la mañana lo alojaron en la suite presidencial del tercer piso y llamaron por teléfono a un cardiólogo, que les dijo que recién iba a poder ir a las diez. (...)
Al día siguiente, Gustavo se despertó en la clínica consciente pero confundido. El sueño no había tenido su efecto reparador y después de unas horas de inconsciencia se sintió, por primera vez, en un cuerpo que no le respondía del todo. No podía hablar y su costado derecho estaba entumecido, como si sus funciones cerebrales estuvieran replegándose de una parte de su cuerpo.
Cuando Taverna volvió a la clínica a media mañana, lo encontró acostado en la cama, agarrándose el brazo derecho y tocándolo con curiosidad y cierta desesperación.
–¿Cómo te sentís? –le preguntó.
Pero Gustavo no respondió. Se tocaba el brazo, lo agarraba y lo levantaba sin conseguir que se moviera. Un rato después se puso a golpear la baranda de la cama con la mano izquierda con un ritmo fastidiado, lleno de impotencia.
En un momento, se sentó en la cama y trató de levantarse, pero tenía varias cánulas conectadas, así que Taverna tuvo que ayudarlo a caminar esos dos metros hasta el baño. Cuando entró, se vio en el espejo, se quedó quieto y empezó a tocarse la cara, extrañado. Lo miró a Taverna a través del espejo y después volvió a mirarse.
La comisura derecha de la boca se le había dormido y le daba un rictus de rigidez al lado derecho de su rostro. Su cara ya no era del todo su cara.
Al mediodía una enfermera entró a la habitación con la bandeja del almuerzo. Taverna le dijo que no creía que Gustavo tuviera hambre, pero él le agarró el brazo fuerte dándole a entender que sí. Entonces, Taverna le pidió que la dejara sobre un mueble que había y agarró el control remoto de la cama para levantar el respaldo y que Gustavo quedara sentado. Mientras el respaldo subía, no pudo resistirse y se puso a jugar con los botones, volviéndole a bajar el torso y levantándole las piernas: fue la primera vez en el día que la cara de Gustavo adoptó un gesto parecido a una sonrisa. Finalmente Taverna lo dejó con el respaldo levantado y le acercó la bandeja. Cuando la apoyó sobre la cama, le sorprendió que sin tener todavía un diagnóstico sobre qué le pasaba a Gustavo le dieran un menú común de caldo de verdura, pollo con salsa, ensalada y banana frita.
Después de tomar la sopa muy despacio, Gustavo agarró el tenedor con la mano izquierda y trató de desmechar el pollo, pero sólo logró salpicar las sábanas con la salsa y desparramar la comida. Taverna lo ayudó a cortar y Gustavo comió con la voracidad de siempre. Su amigo pensó que tenía que ser una buena señal.(...)
A la hora del té Taverna le preguntó si tenía hambre y Gustavo movió la cabeza indicando que sí. Con Bernaudo, su asistente, trataron de averiguar qué quería comer. Como le gustaban las arepas, le preguntaron si quería una. Gustavo volvió a contestar que sí. Después le preguntaron si quería de carne, de queso o de pollo, pero ya la comunicación fue imposible. Bernaudo fue hasta un puesto y volvió con una de carne desmechada, una de queso y una reina pepeada, de pollo y palta. Sentado en el sillón, Gustavo se comió la de carne desmechada y media de queso. Cuando terminó, se acostó en la cama y le hizo una seña a Taverna para que prendiera la tele.
Taverna agarró el control remoto, prendió el televisor y empezó a hacer zapping hasta que Gustavo le sacó el control y se puso a pasar los canales sin detenerse en ninguno. —Pero pará en alguno —le dijo Taverna. Después de dar varias vueltas por la programación con el control remoto, que sí le respondía y con velocidad, dejó una película ya empezada. Era Dark City, un film noir de ciencia ficción en el que el protagonista es acusado de asesinato pero sufre de amnesia y no recuerda qué pasó, así que tiene que darse a la fuga para escapar de la policía y, sobre todo, ganar tiempo contra su memoria: su cerebro lo está traicionando. Mientras veían la película una enfermera entró a la habitación con la cena. Una bandeja con un plato de fideos, otra sopa, una papa hervida y gelatina. Esa noche se quedaron Charly Michel y la corista Anita Álvarez de Toledo, una de sus mejores amigas. Taverna regresó al hotel pensando que al día siguiente iban a volver a casa. (...)
La segunda noche en la clínica Gustavo también durmió poco y, a la mañana, cuando las enfermeras entraron a la habitación para controlar su estado, lo encontraron sacudiéndose y agarrándose la cabeza con su brazo izquierdo. Tenía los ojos apretados, como si estuviera sufriendo un dolor insoportable. Taverna llegó a la clínica cuando unos camilleros estaban sacando a Gustavo de la habitación para hacerle una tomografía y lo acompañó. En la sala, ayudó a levantarlo para acomodarlo en la camilla de plástico y le sacó una cadenita con un parlante que tenía en el cuello. Acostado en el tomógrafo, Gustavo se movía dolorido y los enfermeros le pedían: —Gustavo, quédate quieto, por favor, quédate quieto. Como no lograban que se calmara, le pidieron a Taverna que entrara y lo sostuviera.
—Ya está, Gus, ya termina —le dijo Taverna, pero Gustavo siguió moviéndose, hasta que en un momento pareció quedarse dormido. Después lo volvieron a acostar en la camilla y lo empujaron por los pasillos hacia otra sala para hacerle un centellograma. Cada tanto abría los ojos muy despacio y los volvía a cerrar. Cuando llegaron, la camilla no pasaba por la puerta y Taverna tuvo que cargarlo. —Agarrate —le dijo. Mientras lo levantaba, Gustavo tiró su brazo por atrás del hombro de su amigo. Taverna lo sentó en la máquina donde le iban a hacer el estudio. Tenía la mirada perdida y la boca entreabierta. Después del estudio lo volvió a cargar en la camilla, lo tapó con una frazada y los enfermeros lo llevaron al cuarto piso para hacerle otro análisis. Media hora más tarde lo dejaron en la habitación y decidieron avisarle a la familia. Gustavo había sufrido un ACV y su cerebro se había inflamado tanto que estaba haciendo presión contra el cráneo. Tenían que operarlo con urgencia."
ÚN
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viernes, 4 de septiembre de 2015
martes, 25 de agosto de 2015
XXXVI Aniversario de Tablón
Queremos dar Gracias a Dios, por la celebración de esta fecha tan especial. Nuestro XXXVI Aniversario del Grupo de Teatro Tablón, también dar las gracias a todos los amigos. ¡Qué bueno es tener todos los amigos del mundo! Amigos que nos hemos encontrado por el camino de llevar Teatro a los Pueblos. Amigos con los que hemos compartido escenarios, festivales, encuentros, sueños, poesías, risas y aplausos. Amigos hermanos que se han ido en un viaje lejano hacia la eternidad y que sin embargo están cada vez más cerca de nuestros Corazones por Siempre.
A nuestros Condiscípulos de la Escuela de Teatro, que luego formaron parte de la Familia Tablón “Teatro a los Pueblos”. A nuestra Amiga “Maestra de Maestros” Inés Laredo, ese árbol esplendoroso que a sus noventa y tres años todavía nos cubre con su sombra de Sabiduría. Gracias a esos Pueblos que nos han abierto sus puertas invitándonos a participar en sus Ferias Patronales, sus Fiestas Tradicionales y sus Manifestaciones Culturales. Igual a los Parroquianos que desde sus enlosaos nos cuentan sus Históricas, Crónicas, Leyendas Urbanas que luego se las representamos en Teatro Patrimonial. Gracias a los Pueblos del Sur del Lago donde representamos las Primeras Obras.
Al Programa Educativo-Comunitario (LUZ) con su Proyecto de Amor Social Al Tradicional Pesebre Viviente que desde hace más de 20 años nos acompaña de Generación en Generación con los actores más pequeñitos interpretando el papel más grande el del Niño Jesús y el resto del elenco Angelitos, Querubines, Pastores, Reyes Magos, San José y la Virgen María. Gracias a todos los niños que por primera vez las Artes Escénicas, regalándonos sus sonrisas que nos han servido de alimento espiritual y nos dan la fuerza necesaria para seguir adelante en estos tiempos de Baches e Incertidumbres.
Gracias mi Dios por permitirnos imitarte en tu Oficio de Creador, porque Tu nos creaste así, Artistas, y nosotros queremos transformar la vida en una Obra d Arte, en esta entrega al servicio de la Humanidad, en esta nuestra del Amor más Grande porque esto es nuestro Oficio, pensar todo el tiempo en los demás, en cómo hacerlos reír, en cómo hacerlos reflexionar, concientizar pues creemos que si podemos cambiar para bien el argumento de una escena, porque no intentemos cambiar esta realidad por un mundo mejor, de bien común.
Gracias a todos lo que han creído en este Sueño, a los Familiares, Compadres, Vecinos, Maestros, Técnicos, Payasos, Danzarines, Coreógrafos, Fotógrafos, Artesanos, Diseñadores, Modistas y Sastres, Gaiteros Actores, Actrices, Titiriteros, Animadores, Antropólogos, Museólogos, Compositores, Músicos, Poetas, Decimitas, Magos, Cuenteros y.
Hoy los invitamos a un Compartir para que celebremos juntos en este Patio de Santa Lucia que juega a ser Escenario y que es un Punto de Encuentro esta casa de Arte para todos.
TE ESPERAMOS
Fecha: Sábado 29 de agosto 2015.
Hora: 6:00 p.m.
Lugar: Teatro Tablón – Santa Lucia
TABLÓN
Juanita Inciarte
Directora General
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A nuestros Condiscípulos de la Escuela de Teatro, que luego formaron parte de la Familia Tablón “Teatro a los Pueblos”. A nuestra Amiga “Maestra de Maestros” Inés Laredo, ese árbol esplendoroso que a sus noventa y tres años todavía nos cubre con su sombra de Sabiduría. Gracias a esos Pueblos que nos han abierto sus puertas invitándonos a participar en sus Ferias Patronales, sus Fiestas Tradicionales y sus Manifestaciones Culturales. Igual a los Parroquianos que desde sus enlosaos nos cuentan sus Históricas, Crónicas, Leyendas Urbanas que luego se las representamos en Teatro Patrimonial. Gracias a los Pueblos del Sur del Lago donde representamos las Primeras Obras.
Al Programa Educativo-Comunitario (LUZ) con su Proyecto de Amor Social Al Tradicional Pesebre Viviente que desde hace más de 20 años nos acompaña de Generación en Generación con los actores más pequeñitos interpretando el papel más grande el del Niño Jesús y el resto del elenco Angelitos, Querubines, Pastores, Reyes Magos, San José y la Virgen María. Gracias a todos los niños que por primera vez las Artes Escénicas, regalándonos sus sonrisas que nos han servido de alimento espiritual y nos dan la fuerza necesaria para seguir adelante en estos tiempos de Baches e Incertidumbres.
Gracias mi Dios por permitirnos imitarte en tu Oficio de Creador, porque Tu nos creaste así, Artistas, y nosotros queremos transformar la vida en una Obra d Arte, en esta entrega al servicio de la Humanidad, en esta nuestra del Amor más Grande porque esto es nuestro Oficio, pensar todo el tiempo en los demás, en cómo hacerlos reír, en cómo hacerlos reflexionar, concientizar pues creemos que si podemos cambiar para bien el argumento de una escena, porque no intentemos cambiar esta realidad por un mundo mejor, de bien común.
Gracias a todos lo que han creído en este Sueño, a los Familiares, Compadres, Vecinos, Maestros, Técnicos, Payasos, Danzarines, Coreógrafos, Fotógrafos, Artesanos, Diseñadores, Modistas y Sastres, Gaiteros Actores, Actrices, Titiriteros, Animadores, Antropólogos, Museólogos, Compositores, Músicos, Poetas, Decimitas, Magos, Cuenteros y.
Hoy los invitamos a un Compartir para que celebremos juntos en este Patio de Santa Lucia que juega a ser Escenario y que es un Punto de Encuentro esta casa de Arte para todos.
TE ESPERAMOS
Fecha: Sábado 29 de agosto 2015.
Hora: 6:00 p.m.
Lugar: Teatro Tablón – Santa Lucia
TABLÓN
Juanita Inciarte
Directora General
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viernes, 21 de agosto de 2015
Futuro de la digitalización en el mundo editorial se abordará en conferencia en la Biblioteca Nacional
Las publicaciones digitales afectan a todas las áreas de la sociedad vinculadas al libro: empresas, editoriales y bibliotecas
Este 24 de agosto, a las 10:00 am, en la Sala Amábilis Cordero, ubicada en el nivel AP-4 del Cuerpo de los Servicios de la Biblioteca Nacional, se dictará la conferencia Digitalización en el mundo editorial del Dr. Harald Henzler, conferencista invitado por la Biblioteca del Goethe-Institut, a través de la Oficina Cultural de la Embajada de Alemania acreditada en la República Bolivariana de Venezuela.
En la conferencia se abordarán las siguientes temáticas: cómo las publicaciones digitales afectan a todas las áreas de la sociedad vinculadas al libro: empresas, editoriales y bibliotecas; cómo la digitalización incide en el comportamiento del usuario o cliente; y cómo las ofertas digitales se pueden vincular con las ofertas tradicionales, además de los desarrollos futuros de la digitalización.
El Dr. Henzler posee más de diez años de experiencia en el desarrollo de servicios digitales, bancos de datos, aplicaciones, portales y libros. En 2012, fundó Smart Digits GmbH, una empresa de asesoramiento sobre digitalización. En 2013, co-fundó Flipintu, plataforma de recomendaciones de lecturas para docentes, en el Área de Edición, de la Universidad de Múnich. Ha realizado capacitaciones sobre publicaciones digitales en los Institutos Goethe de India, Hungría y Brasil.
La invitación es para todos aquellos que laboran en los entes relacionados a la Plataforma del Libro, y al público interesado en conocer la digitalización del mundo editorial y sus proyecciones a futuro.
Prensa IABN
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Este 24 de agosto, a las 10:00 am, en la Sala Amábilis Cordero, ubicada en el nivel AP-4 del Cuerpo de los Servicios de la Biblioteca Nacional, se dictará la conferencia Digitalización en el mundo editorial del Dr. Harald Henzler, conferencista invitado por la Biblioteca del Goethe-Institut, a través de la Oficina Cultural de la Embajada de Alemania acreditada en la República Bolivariana de Venezuela.
En la conferencia se abordarán las siguientes temáticas: cómo las publicaciones digitales afectan a todas las áreas de la sociedad vinculadas al libro: empresas, editoriales y bibliotecas; cómo la digitalización incide en el comportamiento del usuario o cliente; y cómo las ofertas digitales se pueden vincular con las ofertas tradicionales, además de los desarrollos futuros de la digitalización.
El Dr. Henzler posee más de diez años de experiencia en el desarrollo de servicios digitales, bancos de datos, aplicaciones, portales y libros. En 2012, fundó Smart Digits GmbH, una empresa de asesoramiento sobre digitalización. En 2013, co-fundó Flipintu, plataforma de recomendaciones de lecturas para docentes, en el Área de Edición, de la Universidad de Múnich. Ha realizado capacitaciones sobre publicaciones digitales en los Institutos Goethe de India, Hungría y Brasil.
La invitación es para todos aquellos que laboran en los entes relacionados a la Plataforma del Libro, y al público interesado en conocer la digitalización del mundo editorial y sus proyecciones a futuro.
Prensa IABN
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domingo, 9 de agosto de 2015
Humberto Márquez: Literatura y periodismo 7... La República del Este
Aunque
la literatura y el periodismo se entrelazaban desde tiempos seculares,
durante muchos años funcionaron separados, cada uno por su lado, por eso
vale la pena recordar experiencias como la del bar La Cueva, en
Barranquilla, donde se reunía García Márquez con sus amigotes costeños
entre los cuales destacaba Álvaro Cepeda Samudio quien, a pesar de ser
creativo de una empresa cervecera, siempre fue asiduo a la literatura.
En La Cueva confluían periodistas y literatos, muchos de ellos fundidos
en ambos oficios, como el propio Gabo, quien trabajaba en el periódico y
ya había publicado cuentos en las páginas literarias. Mientras tanto,
en Venezuela ocurrían movimientos parecidos: Sardio, El Techo de la
Ballena, Tabla Redonda y otros, que luego de sus respectivas divisiones
y/o separaciones confluyeron con la izquierda guerrillera derrotada de
los años sesenta, en la calle Real de Sabana Grande y sus alrededores.
“El Vagavagar”, como decía Denzil Romero, comenzaba en el Gato Pescador de Cachi, un húngaro alcoholizado que preparaba un Gulasch delicioso, el Tic-Tac de Susi, una cariñosa alemana que nos alcahueteaba todo, el Chicken Bar BQ, La Vesubiana y El Viñedo, pero la parranda activa, donde el periodismo y la literatura pululaban por las mesas y subían como el humo de los cigarrillos, era en el Triángulo de Las Bermudas formado por El Franco’s, El Vecchio Mulino y El Camilo`s aunque, ciertamente, era un cuadrilátero, porque la Bajada era el llegadero después que cerraban los demás. De la vieja guardia Caupolicán Ovalles, presidente de la República del Este, Adriano González León, Salvador Garmendia, Orlando Araujo, Denzil, Ludovico Silva, Baica Dávalos, Ángel Eduardo Acevedo, El Chino Valera, Miyó Vestrini, Mary Ferrero, Daniel González “Papote”, William Osuna, Sael Ibáñez, Gabriel Jiménez Emán, Luis Sutherland y quién sabe cuántos he dejado en el olvido.
De la banda nuestra recuerdo, de los jóvenes, a mi compañero sempiterno Nelson Dávila, pero en lo que se refiere a nuestro tema recuerdo a Carlos Moros, un brillante periodista y escritor de cuentos que murió en plena cobertura de la explosión de Tacoa. Pero antes de que se acabe el espacio quería referirme a que allí convivieron el periodismo y la literatura como peces en el agua, la crónica diaria se ejercía en una literatura oral que muchos no recordaremos, pero que quedó eternizada en las miles de servilletas que se escribieron durante todas aquellas noches.
Allí todos nos caíamos a embuste y será por eso que Papote está armando el segundo congreso de los embusteros, a finales de noviembre. Pero ese tema quedará para una próxima entrega.
Ciudad Ccs
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“El Vagavagar”, como decía Denzil Romero, comenzaba en el Gato Pescador de Cachi, un húngaro alcoholizado que preparaba un Gulasch delicioso, el Tic-Tac de Susi, una cariñosa alemana que nos alcahueteaba todo, el Chicken Bar BQ, La Vesubiana y El Viñedo, pero la parranda activa, donde el periodismo y la literatura pululaban por las mesas y subían como el humo de los cigarrillos, era en el Triángulo de Las Bermudas formado por El Franco’s, El Vecchio Mulino y El Camilo`s aunque, ciertamente, era un cuadrilátero, porque la Bajada era el llegadero después que cerraban los demás. De la vieja guardia Caupolicán Ovalles, presidente de la República del Este, Adriano González León, Salvador Garmendia, Orlando Araujo, Denzil, Ludovico Silva, Baica Dávalos, Ángel Eduardo Acevedo, El Chino Valera, Miyó Vestrini, Mary Ferrero, Daniel González “Papote”, William Osuna, Sael Ibáñez, Gabriel Jiménez Emán, Luis Sutherland y quién sabe cuántos he dejado en el olvido.
De la banda nuestra recuerdo, de los jóvenes, a mi compañero sempiterno Nelson Dávila, pero en lo que se refiere a nuestro tema recuerdo a Carlos Moros, un brillante periodista y escritor de cuentos que murió en plena cobertura de la explosión de Tacoa. Pero antes de que se acabe el espacio quería referirme a que allí convivieron el periodismo y la literatura como peces en el agua, la crónica diaria se ejercía en una literatura oral que muchos no recordaremos, pero que quedó eternizada en las miles de servilletas que se escribieron durante todas aquellas noches.
Allí todos nos caíamos a embuste y será por eso que Papote está armando el segundo congreso de los embusteros, a finales de noviembre. Pero ese tema quedará para una próxima entrega.
Ciudad Ccs
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sábado, 8 de agosto de 2015
Conversaron sobre historias de fantasmas en la Biblioteca Nacional
En la sala de Libros Raros y Manuscritos
Los cuentos de fantasmas tienen que ver con la historia y con lo que somos
Ayer martes, en horas de la mañana, en la sala de Libros Raros y Manuscritos de la BN, se realizó Fantasmas, Muertos y Aparecidos de Caracas, conversatorio que contó con la participación de la psicóloga Alvarado Cabrera y la asistencia entusiasta de un público interesado en lo sobrenatural, en esa historia de Caracas que todavía está por escribirse.
Danaee Alvarado manifestó: “En psicología nos dicen que los fantasmas son experiencias que tienen que ver con alucinaciones y estados de la percepción alterados. Son vistas con recelo. Durante mi investigación, descubrí que son parte de mi historia, de lo que somos. Encontré mucha bibliografía dispersa; hay interesantes historias de fantasmas en Caracas”.
En aquella Caracas donde no había llegado la luz eléctrica, “era más sencillo que se camuflagearan los amantes furtivos con sus sábanas blancas dando miedo en la calle, de ahí la leyenda de la Sayona. Historias de amores clandestinos que se disfrazaron de cuentos de fantasmas. Sin embargo, sí hay fantasmas…”, dice riendo Alvarado.
Renny Rangel, administrador de la página digital La Caracas de Ayer, habló del Enano de la Catedral y del Carretón de la Trinidad, que venía desde el Hospital Vargas y atravesaba toda la zona, “en las noches de neblina dicen que se escuchaba un escándalo, con unas luces, pero que no se veían los caballos, sino un bulto con cachos, y olía a azufre”.
María de la Luz Mendoza, jefa de División de la BN, acotó: “Efectivamente en el Foro Libertador hay presencias fantasmales. A mí me tocó trabajar en la casita de Santaella, actual casa de Teresa de la Parra. Arriba hay unos baños hermosos con aljibes. En la hora del almuerzo, escuchábamos clarito el agua que caía de alguien que se bañaba; y quien cuidaba la casa, decía ver a una dama que bajaba la escalera, pero no se veían sus pies”.
Alimentados por la angustia que genera la expectativa de escuchar un verdadero cuento de fantasmas, la audiencia decidió poner las sillas en círculo, y Manuel Decam, investigador, contó dos historias que sucedieron en 2010 luego de la inundación del sótano 4.
“Un colega trabajador, me contó que estando de guardia, bajó a las 11:00 pm al cajero que estaba en el AP-1, y sorprendentemente se detuvo el ascensor en AP-2, e ingresó una monja, -en la mente de este señor no hay pensamiento de fantasmas, sencillamente le pareció extraño- al llegar al AP-1 se bajó del ascensor y no supo más de ella”, dijo Decam.
Y la otra historia, continuó: “Uno de los choferes de VIVE, a eso de las 10:30 pm, subió a a la cocina, y vio a una señora vestida de blanco que se paseaba por las oficinas. Le extrañó, avisó a la Oficina de Seguridad para que revisaran las cámaras pero no la encontraron; a su regreso, la vio ir hacia la fachada principal, avisó, no la consiguieron…”
Fueron tantas las historias que se acordó hacer un segundo encuentro este jueves 6 a las 2:00pm, en la sala de Libros Raros y Manuscritos.
Texto: Manuela Montilla / Fotos: Ronald Montaño
Prensa IABN
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Los cuentos de fantasmas tienen que ver con la historia y con lo que somos
Ayer martes, en horas de la mañana, en la sala de Libros Raros y Manuscritos de la BN, se realizó Fantasmas, Muertos y Aparecidos de Caracas, conversatorio que contó con la participación de la psicóloga Alvarado Cabrera y la asistencia entusiasta de un público interesado en lo sobrenatural, en esa historia de Caracas que todavía está por escribirse.
Danaee Alvarado manifestó: “En psicología nos dicen que los fantasmas son experiencias que tienen que ver con alucinaciones y estados de la percepción alterados. Son vistas con recelo. Durante mi investigación, descubrí que son parte de mi historia, de lo que somos. Encontré mucha bibliografía dispersa; hay interesantes historias de fantasmas en Caracas”.
En aquella Caracas donde no había llegado la luz eléctrica, “era más sencillo que se camuflagearan los amantes furtivos con sus sábanas blancas dando miedo en la calle, de ahí la leyenda de la Sayona. Historias de amores clandestinos que se disfrazaron de cuentos de fantasmas. Sin embargo, sí hay fantasmas…”, dice riendo Alvarado.
Renny Rangel, administrador de la página digital La Caracas de Ayer, habló del Enano de la Catedral y del Carretón de la Trinidad, que venía desde el Hospital Vargas y atravesaba toda la zona, “en las noches de neblina dicen que se escuchaba un escándalo, con unas luces, pero que no se veían los caballos, sino un bulto con cachos, y olía a azufre”.
María de la Luz Mendoza, jefa de División de la BN, acotó: “Efectivamente en el Foro Libertador hay presencias fantasmales. A mí me tocó trabajar en la casita de Santaella, actual casa de Teresa de la Parra. Arriba hay unos baños hermosos con aljibes. En la hora del almuerzo, escuchábamos clarito el agua que caía de alguien que se bañaba; y quien cuidaba la casa, decía ver a una dama que bajaba la escalera, pero no se veían sus pies”.
Alimentados por la angustia que genera la expectativa de escuchar un verdadero cuento de fantasmas, la audiencia decidió poner las sillas en círculo, y Manuel Decam, investigador, contó dos historias que sucedieron en 2010 luego de la inundación del sótano 4.
“Un colega trabajador, me contó que estando de guardia, bajó a las 11:00 pm al cajero que estaba en el AP-1, y sorprendentemente se detuvo el ascensor en AP-2, e ingresó una monja, -en la mente de este señor no hay pensamiento de fantasmas, sencillamente le pareció extraño- al llegar al AP-1 se bajó del ascensor y no supo más de ella”, dijo Decam.
Y la otra historia, continuó: “Uno de los choferes de VIVE, a eso de las 10:30 pm, subió a a la cocina, y vio a una señora vestida de blanco que se paseaba por las oficinas. Le extrañó, avisó a la Oficina de Seguridad para que revisaran las cámaras pero no la encontraron; a su regreso, la vio ir hacia la fachada principal, avisó, no la consiguieron…”
Fueron tantas las historias que se acordó hacer un segundo encuentro este jueves 6 a las 2:00pm, en la sala de Libros Raros y Manuscritos.
Texto: Manuela Montilla / Fotos: Ronald Montaño
Prensa IABN
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domingo, 2 de agosto de 2015
Miguel A. Jaimes: Medidas
La Mucuy
Las libras eran las medidas de los abuelos. Así como los quintales, las fanegas y las arrobas. En las casas de ambientadas bodeguitas se hablaba a diario de aquellas medidas poco usuales ahora para muchos de nosotros, quienes hasta el peso de los sueños logramos perder.
Don Nencho fue un guía; pesaba las cosas que compraba con el tanteo de sus dedos; también hacía favores a inoportunos compradores quienes ganaban cualquiera de las cosas ofrecidas por los caminos. Sostenía la fuerza de los pesados fardos diciéndoles: “Esto es tanto, su peso es tal”. Así todos se acostumbraron a usar medidas que sentían colgadas en sus brazos. Hombres, mujeres y niños por igual.
Hasta para caminar sabían la distancia por lo duro de sus pasos, fuerza, subidas y bajadas. Indivisos caminos estaban inundados de tierras, barros y muchas piedras e inmensas rocas.
Recorridos diarios por leguas de caminos. Una legua representaba 5.572,70 metros y también se medía por lo que un hombre caminando o montado sobre un caballo podían andar en una hora.
Una fanega equivalía a 50 kilos; sobre todo eran destinadas para el peso del maíz blanquito o el amarillo que para los años de 1940 tenían un costo de apenitas —decían los viejos— diez bolívares.
Una libra eran 450 gramos y la misma era utilizada para comprar una mantequilla criolla medio blanquita que venía envuelta en hojas de frailejón. Se colocaba a hervir leche, había que esperar a que soltara el hervor; después se colocaba de un día para otro en lo alto, pero primero se le sacaba la crema, la cual se batía muchísimo hasta que salía la mantequilla en ramas.
También estaban los fardos de paja, normalmente de dimensiones de medio por un metro de 18 kilitos. Algunas cosas venían envueltas en ese papel grueso conocido como paca.
Una cuenta de pan eran cien unidades de bolitas dulces. Banquete o francés se pedía para los funerales. Una gruesa eran doce docenas, ciento cuarenta y cuatro unidades. Una arroba once kilos y medio, veinticinco libras. Una terca cuatrocientos gramos. La pinta un poquito más de medio litro y la milla 1.609 metros.
Dr. Miguel A. Jaimes N.
www.geopoliticapetrolera.com.ve
lamucuyandina@gmail.com
@migueljaimes2
Skipe: migueljaimes70
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Las libras eran las medidas de los abuelos. Así como los quintales, las fanegas y las arrobas. En las casas de ambientadas bodeguitas se hablaba a diario de aquellas medidas poco usuales ahora para muchos de nosotros, quienes hasta el peso de los sueños logramos perder.
Don Nencho fue un guía; pesaba las cosas que compraba con el tanteo de sus dedos; también hacía favores a inoportunos compradores quienes ganaban cualquiera de las cosas ofrecidas por los caminos. Sostenía la fuerza de los pesados fardos diciéndoles: “Esto es tanto, su peso es tal”. Así todos se acostumbraron a usar medidas que sentían colgadas en sus brazos. Hombres, mujeres y niños por igual.
Hasta para caminar sabían la distancia por lo duro de sus pasos, fuerza, subidas y bajadas. Indivisos caminos estaban inundados de tierras, barros y muchas piedras e inmensas rocas.
Recorridos diarios por leguas de caminos. Una legua representaba 5.572,70 metros y también se medía por lo que un hombre caminando o montado sobre un caballo podían andar en una hora.
Una fanega equivalía a 50 kilos; sobre todo eran destinadas para el peso del maíz blanquito o el amarillo que para los años de 1940 tenían un costo de apenitas —decían los viejos— diez bolívares.
Una libra eran 450 gramos y la misma era utilizada para comprar una mantequilla criolla medio blanquita que venía envuelta en hojas de frailejón. Se colocaba a hervir leche, había que esperar a que soltara el hervor; después se colocaba de un día para otro en lo alto, pero primero se le sacaba la crema, la cual se batía muchísimo hasta que salía la mantequilla en ramas.
También estaban los fardos de paja, normalmente de dimensiones de medio por un metro de 18 kilitos. Algunas cosas venían envueltas en ese papel grueso conocido como paca.
Una cuenta de pan eran cien unidades de bolitas dulces. Banquete o francés se pedía para los funerales. Una gruesa eran doce docenas, ciento cuarenta y cuatro unidades. Una arroba once kilos y medio, veinticinco libras. Una terca cuatrocientos gramos. La pinta un poquito más de medio litro y la milla 1.609 metros.
Dr. Miguel A. Jaimes N.
www.geopoliticapetrolera.com.ve
lamucuyandina@gmail.com
@migueljaimes2
Skipe: migueljaimes70
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domingo, 26 de julio de 2015
Laura Antillano: leer el país
Con el lema “Leer el país” se lanza este año la Feria del Libro de Caracas, organizada y promovida por Fundarte, entidad cultural de la Alcaldía de Libertador.
Los homenajeados este año serán César Rengifo y Juan Liscano, dramaturgo y artista plástico el primero, poeta e investigador cultural el segundo, ambos ampliamente conocidos en la historia del país correspondiente al siglo XX, y de ambos se cumplen 100 años de su nacimiento. Bajo su ala se llevarán a cabo una serie de actividades que, como de costumbre, incluyen todo tipo de público, o mejor dicho, público de muchas edades y estratos, interesados en la trama cultural.
Uno de los asuntos más llamativos es el del recorrido por las revistas culturales que han hecho historia en Venezuela (sobre todo las del interior del país), y que es programado por el equipo del poeta Freddy Ñáñez, del editor Kelvin Malavé, y de todos sus seguidores, incluido el escritor Antonio Trujillo, director de la Revista Nacional de Cultura, quien lleva la batuta en estas invenciones.
La idea del enunciado “Leer el país” revisa la posibilidad de escoger autores de cada región acerca de los cuales se hablará recordando sus obras y tomándolas como paradigmas de los lugares desde donde escribieron: Andrés Bello en Caracas, Ramos Sucre y Andrés Eloy Blanco en Cumaná, Gustavo Pereira en Oriente, José Rafael Pocaterra en Carabobo o Ana Enriqueta Terán en Trujillo. Gente de todo el país se moviliza a la Feria para ese recuento en homenaje, lo cual implica una lectura desde la escritura de quienes han establecido un nexo real con sus espacios territoriales nativos.
Entre las novedades en esta Feria hay dos piezas de César Rengifo: Volcanes sobre el Mapocho y Una medalla para las conejitas; de Luis Britto García, Me río del mundo; y por supuesto veremos los libros ganadores del Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca 2014, como es costumbre en ese certamen.
La verdad, nos entusiasma saber de 100 editoriales que expondrán su producción en el parque Los Caobos y todo lo que conlleva la Feria, donde la música y los eventos escénicos sirven de marco para foros y encuentros de diálogo sano sobre asuntos que nos interesan.
Siempre hay novedades, gente por conocer, momentos agradables entre amigos, y se anuncia trasladar la Librería-Café El Techo de la Ballena a los espacios de la Feria, lo cual será una agradable curiosidad.
Los poetas harán su romería, los cuentacuentos definirán nuevas historias, la danza y la música pondrán su parte y en ese espacio cálido nos reencontraremos en términos fraternos con nuestros semejantes.
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Los homenajeados este año serán César Rengifo y Juan Liscano, dramaturgo y artista plástico el primero, poeta e investigador cultural el segundo, ambos ampliamente conocidos en la historia del país correspondiente al siglo XX, y de ambos se cumplen 100 años de su nacimiento. Bajo su ala se llevarán a cabo una serie de actividades que, como de costumbre, incluyen todo tipo de público, o mejor dicho, público de muchas edades y estratos, interesados en la trama cultural.
Uno de los asuntos más llamativos es el del recorrido por las revistas culturales que han hecho historia en Venezuela (sobre todo las del interior del país), y que es programado por el equipo del poeta Freddy Ñáñez, del editor Kelvin Malavé, y de todos sus seguidores, incluido el escritor Antonio Trujillo, director de la Revista Nacional de Cultura, quien lleva la batuta en estas invenciones.
La idea del enunciado “Leer el país” revisa la posibilidad de escoger autores de cada región acerca de los cuales se hablará recordando sus obras y tomándolas como paradigmas de los lugares desde donde escribieron: Andrés Bello en Caracas, Ramos Sucre y Andrés Eloy Blanco en Cumaná, Gustavo Pereira en Oriente, José Rafael Pocaterra en Carabobo o Ana Enriqueta Terán en Trujillo. Gente de todo el país se moviliza a la Feria para ese recuento en homenaje, lo cual implica una lectura desde la escritura de quienes han establecido un nexo real con sus espacios territoriales nativos.
Entre las novedades en esta Feria hay dos piezas de César Rengifo: Volcanes sobre el Mapocho y Una medalla para las conejitas; de Luis Britto García, Me río del mundo; y por supuesto veremos los libros ganadores del Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca 2014, como es costumbre en ese certamen.
La verdad, nos entusiasma saber de 100 editoriales que expondrán su producción en el parque Los Caobos y todo lo que conlleva la Feria, donde la música y los eventos escénicos sirven de marco para foros y encuentros de diálogo sano sobre asuntos que nos interesan.
Siempre hay novedades, gente por conocer, momentos agradables entre amigos, y se anuncia trasladar la Librería-Café El Techo de la Ballena a los espacios de la Feria, lo cual será una agradable curiosidad.
Los poetas harán su romería, los cuentacuentos definirán nuevas historias, la danza y la música pondrán su parte y en ese espacio cálido nos reencontraremos en términos fraternos con nuestros semejantes.
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